El Propósito
“Es un espacio que te abre abre el corazón y que te invita agradecer la vida.”


Arraigo Local
La concepción y construcción del templo fueron realizadas con personas vecinas, de Guangualí y de sus entornos. Es el legado de su compromiso de su trabajo y empeño:
Celso Carguas
Cesar Arellano
Jose Astudillo
Lorenzo Huerta
Adolfo Maturana
Jose Maturana
Andres Aguilera
Juan Gilberto
Francisco Huerta
Felipe Vega
Joel Jorquera
Arquitecto: Víctor Huerta
Granito en centro del tempo, es una escultura creada para el lugar y donada por la artísta chilena, Marcela Correa
El templo está construido de piedras del mismo lugar de pircas abandonadas.
Desde tiempos inmemorables generaciones de habitantes del valle retiraron estas piedras de las laderas planas para poder sembrar en tiempos de más lluvia y los amontonaron en muros bajos. El templo les da nueva vida.
Al entorno del templo están las especies nativas del lugar. Mas de una década de sequía han dejado sobrevivir solamente las especies más resistentes: Espinos, y las cáctaseas, arbustos xerofitos, y en ciertas épocas flores, como la Añañuca roja, cuyo nombre surge de una leyenda de separación y de amor eterna.
El templo pertenece al paisaje, a la tierra y está dedicado a las personas que la cuidaron para poder vivir de ella. Esta dedicado también a la espiritualidad que yace en el paisaje más allá de su uso o abandono.


Arquitectura atemporal
La forma del templo se base en los lineamientos de los cerros que lo rodean. La construcción yace del lugar como si siempre estuviera allí.